Beyond the game
Navega a través de rankings destacados, eventos imperdibles, lanzamientos imprescindibles y temáticas que van más allá de los videojuegos.
Desarrolladores vs Inversionistas: Promesas, Presiones y Oportunidades (Parte I)
El discurso inicial en busca de financiamiento a menudo rebosa entusiasmo y a veces promete mucho más de lo que puede lograr. Se presentan conceptos innovadores y mecánicas revolucionarias que pretenden motivar a inversionistas -en algunos casos sin experiencia- haciéndoles creer que podrían respaldar el próximo Grand Theft Auto, que ha generado más de 8.000 millones de dólares, o Fortnite o Minecraft. Sin embargo, en la práctica el proceso de desarrollo suele ser caótico. Errores inesperados como bugs, cambios de tendencia o preferencias del mercado, o problemas de gestión pueden convertir un proyecto que parecía tener un gran futuro en una producción interminable.
La mujer en los videojuegos, no es un juego (Parte I)
En los últimos años, las mujeres han ganado mayor visibilidad dentro de la industria de los videojuegos, impulsando propuestas creativas que han ampliado y enriquecido el sector. Este avance no ha sido lineal ni sencillo, pero cada paso ha contribuido a transformar un ecosistema históricamente dominado por hombres.
Ansiedad y Depresión: Viviendo en Hard Mode (Parte II)
En mi momento más bajo, cuando el abismo era más grande y vivía rodeado de oscuridad, no podía evitar recordar los videojuegos. Adentrarme en sus historias me hacía olvidar todo aquello que pretendía hundirme y, sin darme cuenta, aquellos pensamientos a los que me aferraba parecían diluirse cuando dejaba de prestarles atención. Explorar sus mundos y enfrentarme a problemas que podía solucionar por mí mismo, me hacía reconocer esa misma voluntad para enfrentarme al día a día. Ningún problema es más grande que yo, pero yo mismo puedo convertirme en el mayor de mis problemas. Tener la sensación de estar en un entorno controlado en el que el fracaso es aceptado y aceptable, puede hacerte ver las cosas con otra perspectiva.
Ansiedad y Depresión: Viviendo en Hard Mode (Parte I)
Hace un tiempo, aprendí por la fuerza que la mejor manera de combatir la repentina y creciente sensación de miedo y desasosiego que ensombrecía todo lo que quería hacer era adentrarme en un entorno donde tuviera control absoluto, y, aunque ya lo sabía, no podía verlo con claridad. Este entorno me recordaba que la vida real también puede verse desde esa perspectiva. Estar convencido de que vas a fracasar o triunfar son actitudes equivalentes que generan resultados totalmente opuestos. En condiciones normales, cuesta lo mismo centrarse en una que en la otra. La ansiedad excesiva e incontrolable, o trastorno de ansiedad, es una sensación de pánico e inseguridad continua ante un peligro que aún no ha ocurrido, generando pensamientos de miedo y terror con una potente respuesta fisiológica. Es un mecanismo de supervivencia que forma parte de nosotros y nos permite anticiparnos a un peligro supuesto. Sin embargo, se convierte en un problema cuando el cerebro interpreta cualquier actividad cotidiana como un peligro, incluso días antes de llevarla a cabo. No hay un estándar para sentir ansiedad; es decir, puede manifestarse desde una reunión importante hasta salir con amigos, bajar a comprar el pan o simplemente ser quién eres. Es un trastorno generalizado que, lamentablemente, mucha gente que conozco también ha experimentado.
Más allá del entretenimiento (Parte II)
Recuerdo que hubo una época en la que me sentía avergonzado de mi afición por los videojuegos. Escuché opiniones que sugerían que era algo de “raros”, de perdedores, y me convencí de que disfrutarlos era una debilidad. Me dijeron que lo “cool” era el sexo y el alcohol, y terminé creyéndolo. Los abandoné y adopté un estilo de vida que no me representaba. Como no deseaba ser el “bicho raro”, me esforcé por ser el que más salía, el que más bebía y el más mujeriego, intentando ahogar esa voz interna que me susurraba que no encajaba.
Más allá del entretenimiento (Parte I)
El escritor alemán Jean Paul Friedrich Richter dijo: "Los recuerdos son el único paraíso del cual no podemos ser expulsados". Para mí, pensar en videojuegos es recordar a mi abuela llamando "Nintendo" a todas las consolas, es evocar los lazos de amistad que he forjado gracias a ellos, es rezar para que el PlayStation leyera el CD y pasara de la pantalla blanca a la negra, es escaparme a Betatonio después del colegio para alquilar Double Dragon y luego ganarme una regañada por no avisar en casa dónde estaba, es ir a Videoplay a jugar "maquinitas", es ver a mi tío instalando el adaptador en el televisor y saltar de alegría cuando finalmente funcionaba. Tal vez eso es lo que tiene ser niño: la capacidad de sorprenderse con cada cosa. Lo que quiero decir con esto es que los videojuegos siempre han estado ahí, acompañándome. He crecido con ellos, y lejos de ser solo un entretenimiento, se convirtieron en una herramienta que moldeó mi carácter y forjó mi camino.