Todos somos héroes hasta que cambia el narrador (Parte I)

"Todos creen ser el héroe de su propia historia." — Handsome Jack, Borderlands: The Pre-Sequel

Hace unas semanas volví a jugar The Last of Us Part II. Habían pasado varios años desde la última vez que recorrí la historia de Ellie y Abby. No fue por nostalgia. Tampoco por la serie de televisión o por los rumores que durante semanas alimentaron los foros de Reddit sobre una posible tercera entrega. La razón fue mucho más simple.

La noche anterior había estado tomando algo con unos amigos y terminamos hablando de política. De las elecciones presidenciales que se acercan. Del rumbo que está tomando Colombia. De los problemas que nos preocupan y de las soluciones que cada uno considera necesarias. Nada fuera de lo normal.

Sin embargo, lo más interesante no fueron las posturas, los argumentos o los candidatos. Lo que me llamó la atención fue algo mucho más simple. Todos parecían convencidos de que tenían razón. No me refiero a una arrogancia evidente ni a una actitud agresiva. Hablo de algo mucho más humano. Cada persona estaba convencida de que sus preocupaciones eran legítimas, que sus argumentos tenían sentido y que su interpretación de la realidad era la correcta.

Mientras escuchaba la conversación, recordé una frase de Itachi Uchiha, un personaje del anime Naruto, que con los años me ha parecido cada vez más acertada: "Las personas viven sus vidas atadas a lo que aceptan como correcto y verdadero. Así es como definen la realidad. Pero ¿qué significa ser correcto o verdadero? Son conceptos ambiguos. Su realidad podría ser solo un espejismo. Todos viven dentro de sus propias suposiciones."

Mirando aquella mesa, la frase parecía cobrar sentido. Nadie estaba intentando engañar a los demás. Nadie estaba defendiendo algo que considerara perjudicial. Todos observaban el mismo país, las mismas noticias y los mismos problemas. Sin embargo, cada uno interpretaba esa realidad de una forma completamente distinta.

Y fue entonces cuando pensé en The Last of Us Part II. Pocas obras me han mostrado con tanta claridad lo fácil que resulta observar los mismos hechos y llegar a conclusiones completamente diferentes.

Durante años se ha escrito mucho sobre The Last of Us Part II. La mayoría de las conversaciones giran alrededor de la venganza, el perdón o la relación entre Ellie y Abby. Sin embargo, mientras recorría nuevamente su historia, terminé obsesionado con una idea completamente distinta. Lo fácil que resulta convertir a alguien en un villano.

Hay algo brillante en la forma en que Naughty Dog construye su narrativa. Durante buena parte de la historia nos entrega una versión de los hechos, nos permite observar determinados acontecimientos y nos invita a sacar nuestras propias conclusiones. Como jugadores, elegimos quién merece nuestra empatía y quién merece nuestro rechazo. Decidimos quién es la víctima y quién es el responsable. Tomamos partido.

Lo hacemos tan rápido que ni siquiera nos damos cuenta. Y lo más interesante es que el juego no necesita mentir para conseguirlo. No altera los hechos, no inventa acontecimientos, no manipula la realidad. Simplemente nos muestra una parte de ella. Una verdad incompleta. Y, en muchas ocasiones, eso es más que suficiente.

A medida que avanzamos en la historia aparece nueva información. Descubrimos motivaciones que desconocíamos. Entendemos acontecimientos desde perspectivas diferentes. Los hechos siguen siendo exactamente los mismos, pero nuestra interpretación cambia radicalmente. De repente, personajes que parecían monstruos muestran heridas, pérdidas y razones que antes no conocíamos.

No necesariamente razones que compartimos, no necesariamente razones que justifican sus acciones. Pero razones al fin y al cabo. Y ahí es donde The Last of Us Part II deja de hablar sobre Ellie y Abby para empezar a hablar sobre nosotros. Porque algo parecido ocurre constantemente fuera de la pantalla.

La mayoría de las personas no mienten cuando cuentan una historia. Lo que hacen es algo mucho más sutil. Seleccionan qué contar, qué omitir y desde qué ángulo presentar los hechos. No siempre existe una intención manipuladora detrás. Muchas veces simplemente contamos los acontecimientos desde nuestra experiencia, nuestras heridas y nuestras convicciones. Todos somos protagonistas de nuestra propia narrativa, y ese es precisamente el problema.

Hay una frase que circula en internet y que dice que siempre serás el villano en la historia mal contada de alguien. Durante mucho tiempo pensé que hablaba de la facilidad con la que las personas juzgan a los demás a partir de versiones incompletas de los hechos. Pero con los años entendí que habla de algo mucho más incómodo. Habla de nosotros.

Porque todos contamos historias. Y cuando contamos historias rara vez somos completamente neutrales. No porque queramos engañar a los demás, sino porque tendemos a interpretar los acontecimientos desde un lugar donde nuestras decisiones parecen más razonables y nuestros errores más justificables.

Quizá una de las conclusiones más inquietantes que me dejó el juego es que no necesitamos mentiras para construir un enemigo. Una verdad incompleta suele ser suficiente. De hecho, esa es probablemente la forma más común en que fabricamos villanos en la vida real. No a través de historias falsas, sino a través de historias incompletas.

Esa lógica no pertenece exclusivamente a la ficción. Está presente en las relaciones personales, en los conflictos profesionales, en las discusiones familiares, en las redes sociales y, especialmente, en la política. Prácticamente cualquier conflicto humano comienza con personas convencidas de que poseen una versión más completa de la historia que los demás.

Tal vez por eso las discusiones actuales parecen cada vez más irreconciliables. Hemos pasado tanto tiempo intentando identificar quién es el héroe y quién es el villano que dejamos de preguntarnos qué parte de la historia todavía desconocemos. Convertimos diferencias en amenazas. Desacuerdos en enemistades. Personas en caricaturas. Y una vez que alguien se convierte en caricatura, deja de ser necesario entenderlo.

Mary Shelley escribió que los monstruos no nacen, se crean. Es una idea que ha sobrevivido durante generaciones porque nos obliga a mirar más allá de las etiquetas. Los monstruos rara vez aparecen de la nada. Generalmente son el resultado de pérdidas, heridas, circunstancias y decisiones que desconocemos o preferimos ignorar.

Eso no significa que debamos justificar cualquier comportamiento. Tampoco significa que todas las personas tengan razón. Significa algo mucho más simple y mucho más incómodo. La realidad suele ser más compleja que nuestras categorías favoritas.

Al terminar el juego volví a pensar en aquella conversación sobre política. Las opiniones seguían siendo distintas. Los desacuerdos seguían existiendo. Nadie había cambiado de bando. Pero por primera vez dejé de preguntarme quién tenía razón y empecé a preguntarme algo diferente. Cuántas de las personas que considero villanos en mi propia historia son realmente villanos y cuántas simplemente conocí a través de una versión incompleta de los hechos.

Probablemente ahí reside la razón por la que The Last of Us Part II sigue siendo tan relevante años después. No porque trate sobre la venganza. No porque trate sobre el perdón. Sino porque nos recuerda algo que rara vez queremos aceptar. La mayoría de las veces no odiamos a las personas después de conocer toda la historia. Las odiamos después de conocer la primera versión de ella.

Y si eso es cierto, la pregunta deja de ser quién tiene razón y se vuelve mucho más incómoda. ¿Cuántas de las personas que consideramos villanos nunca tuvieron la oportunidad de contarnos su versión?

En la segunda parte de esta reflexión abordaremos precisamente esa pregunta y exploraremos por qué comprender una postura diferente no significa justificarla y por qué esa diferencia parece cada vez más difícil de aceptar en una sociedad cada vez más polarizada.

Escrito por
Profile picture for user Tomas Carrillo
Tomas Carrillo

¡Explora mas historias, personajes y tips!

Imagen
The Last of Us
Temáticas transversales

Todos somos héroes hasta que cambia el narrador (Parte I)

Sin embargo, lo más interesante no fueron las posturas, los argumentos o los candidatos. Lo que me llamó la atención fue algo mucho más simple. Todos parecían convencidos de que tenían razón. No me refiero a una arrogancia evidente ni a una actitud agresiva. Hablo de algo mucho más humano. Cada persona estaba convencida de que sus preocupaciones eran legítimas, que sus argumentos tenían sentido y que su interpretación de la realidad era la correcta.

Tomas Carrillo
Imagen
Mujeres de la Independencia Game Jam
Temáticas transversales

Una Game Jam propone rescatar la historia de las mujeres que participaron en la Independencia argentina

La actividad se realizará entre el 20 de junio y el 9 de julio y está impulsada por Acción Dev, Women in Games Argentina y Sheroes In Games. Durante 19 días, participantes de todo el país podrán crear videojuegos, juegos de mesa, ficción interactiva, manuales de rol y otras propuestas lúdicas centradas en figuras históricas, grupos sociales y experiencias relacionadas con las luchas por la independencia.

Tomas Carrillo
Imagen
Summer Game Fest
Eventos

40 juegos del NO-E3 que ya queremos tener en nuestras manos

Según estimaciones compartidas por distintos medios y comunidades, durante esta temporada se presentaron cerca de 700 anuncios entre Summer Game Fest, Xbox Games Showcase, State of Play, Future Games Show, PC Gaming Show, Xbox Partner Preview y otros eventos. Evidentemente, no todos tuvieron el mismo impacto, pero sí creemos que alrededor de 90 anuncios podrían considerarse grandes apuestas para los próximos años, abarcando prácticamente todos los géneros imaginables.

Tomas Carrillo