
Lo que comenzó como una forma de obtener ingresos adicionales terminó convirtiéndose en una empresa especializada en videojuegos de segunda mano. Caleb Ashton, un emprendedor estadounidense, pasó de revender artículos usados desde su apartamento a dirigir QuickFlips, una plataforma dedicada a la compra y venta de videojuegos físicos, colecciones completas y cartas de Pokémon que actualmente registra una facturación anual de USD 4 millones.
La historia empezó en 2019, cuando Ashton buscaba una fuente de ingresos para complementar la economía familiar mientras su esposa estudiaba Derecho. Con apenas USD 500, reunidos entre regalos de cumpleaños y Navidad, comenzó a comprar y revender artículos encontrados en ventas de garaje. Libros, figuras de acción, zapatillas y palos de golf fueron sus primeros productos, apoyándose en tutoriales de YouTube y en la experiencia de otros revendedores para aprender el negocio.
El punto de inflexión llegó después de perder su empleo en una empresa de monedas coleccionables. Fue entonces cuando identificó que los videojuegos físicos ofrecían una rotación más rápida y una demanda constante, por lo que decidió concentrar toda su actividad en ese mercado. Lo que hasta entonces era un ingreso complementario pasó a convertirse en su ocupación principal y, posteriormente, en la base para fundar QuickFlips en 2024.
La plataforma desarrolló un sistema automatizado que simplifica el proceso de venta. Los usuarios ingresan el nombre del artículo, reciben una oferta inmediata y, si la aceptan, envían el producto para recibir el pago en un plazo de 24 horas. Posteriormente, QuickFlips reacondiciona los videojuegos y otros artículos de colección antes de comercializarlos a través de plataformas como eBay, Amazon y TCGPlayer, además de una tienda física abierta recientemente.
Según la información compartida por Ashton, la empresa cuenta actualmente con 33 empleados, ha construido una comunidad de más de 661.000 seguidores entre redes sociales y YouTube y alcanzó una facturación anual de USD 4 millones. No obstante, el propio empresario aclaró que esa cifra corresponde a ingresos brutos y no representa las ganancias finales, ya que debe cubrir costos asociados a salarios, alquiler, logística y operación.
El crecimiento de QuickFlips refleja cómo el mercado de videojuegos de segunda mano continúa ofreciendo oportunidades de negocio apoyadas en la digitalización y la automatización de procesos. Además del valor que mantienen muchos títulos físicos para coleccionistas, este modelo demuestra que la compra, reacondicionamiento y reventa de videojuegos puede evolucionar desde una actividad informal hasta una empresa con operaciones a gran escala cuando se combina con herramientas tecnológicas y una estrategia enfocada en la eficiencia.