
El Festival de Nuevas Narrativas Audiovisuales de Canarias celebró su segunda edición del 13 al 16 de agosto en San Andrés y Sauces, La Palma, con una propuesta que reunió cortometrajes, microteatro y videojuegos. Organizado por Secuencia 27, el encuentro planteó estas disciplinas como distintas formas de explorar nuevas maneras de contar historias.
La convocatoria recibió más de 80 obras, de las cuales fueron seleccionados 20 cortometrajes, cinco propuestas teatrales y cinco videojuegos. La incorporación de estos dos últimos formatos fue una de las novedades de esta edición, que desarrolló cuatro jornadas gratuitas abiertas al público.
Los videojuegos tuvieron una jornada específica el 14 de agosto, con un encuentro dedicado a cinco producciones desarrolladas en Canarias. La programación continuó el 15 con las obras de microteatro y concluyó el 16 de agosto con una gala destinada a reconocer los trabajos más destacados presentados durante el festival.
La inclusión del videojuego no se limitó a una actividad complementaria. La organización define el encuentro alrededor de nuevas formas de narración y menciona expresamente los videojuegos, el transmedia, la realidad aumentada, la realidad virtual y otras herramientas como parte de esa exploración audiovisual.
Esta aproximación adquiere mayor relevancia por el espacio otorgado al desarrollo regional. Según Secuencia 27, el Festival de Nuevas Narrativas Audiovisuales es el único certamen de Canarias que premia videojuegos, una característica que amplía las posibilidades de exhibición y reconocimiento para proyectos creados en las islas.
El festival también busca funcionar como punto de encuentro entre creadores y público, vinculando la actividad cultural con San Andrés y Sauces. La organización plantea que la presencia de artistas y asistentes puede generar además un impacto social y económico en el municipio, mientras acerca diferentes formas de creación contemporánea a la comunidad local.
La segunda edición deja así una lectura relevante para la industria cultural: el videojuego empieza a ocupar espacios compartidos con disciplinas audiovisuales consolidadas no solo como entretenimiento, sino como medio creativo y narrativo susceptible de exhibición, evaluación y reconocimiento artístico.