Las dudas sobre la permanencia de Xbox dentro de Microsoft no surgieron únicamente de comentarios en redes sociales. Durante 2026, la compañía inició una reorganización que incluyó miles de despidos, la salida de varios estudios y cambios en la administración de algunas de sus franquicias, mientras reconocía que el negocio necesitaba mejorar sus márgenes y encontrar un modelo más sostenible.
A ese escenario se sumó un reporte de The Information según el cual Satya Nadella y la directora financiera Amy Hood habían discutido diferentes alternativas para la división, entre ellas convertirla en una subsidiaria propiedad de Microsoft, formar una empresa conjunta o separarla por completo. El mismo informe advertía que no existía un plan inmediato y que la compañía continuaba contemplando inversiones en sus principales franquicias.

Frente a esas versiones, Sharma afirmó en una entrevista con The New York Times que Xbox no está en venta y aseguró que buscará las alianzas, la estructura operativa y las decisiones necesarias para recuperar el negocio. Su respuesta descarta una negociación en curso, aunque no significa que Microsoft vaya a detener la transformación de la división ni que su organización permanecerá intacta.
La estrategia en marcha apunta a reducir niveles administrativos, concentrar recursos en propiedades de mayor alcance y reorganizar la relación entre los estudios que permanecen dentro de la compañía. Microsoft planea eliminar hasta 3.200 puestos durante su año fiscal 2027 y ya se desprendió de varios equipos, mientras franquicias como Halo pasaron a operar bajo otras estructuras internas.

Para los jugadores, la negativa despeja por ahora el escenario más extremo, pero no resuelve las inquietudes sobre el hardware, Game Pass, los estudios ni la continuidad de determinados proyectos. Xbox puede seguir perteneciendo a Microsoft y, al mismo tiempo, convertirse en una organización distinta a la que construyó su identidad durante las últimas dos décadas.
La discusión de fondo ya no es solamente quién será el propietario de Xbox, sino qué quedará de la marca después de la reestructuración. La declaración de Sharma ofrece una respuesta sobre su permanencia dentro de Microsoft; recuperar la confianza dependerá de que los ajustes produzcan una estrategia reconocible para empleados, desarrolladores y jugadores, más allá de nuevos recortes y reorganizaciones.