Una vulnerabilidad capaz de modificar el funcionamiento de una consola no significa necesariamente que los servidores de su fabricante hayan sido atacados. Esa diferencia resulta fundamental para entender el caso de Relapse, una herramienta que permite superar algunas restricciones de PlayStation 5, pero que por sí sola no demuestra que información confidencial de Sony o cientos de videojuegos hayan sido sustraídos.
El proyecto publicado por el desarrollador identificado como ntfargo combina fallas del navegador WebKit con una condición de carrera en el sistema para conseguir permisos de lectura y escritura sobre el kernel. Su documentación señala compatibilidad con los firmwares 7.00 a 13.60 y advierte que el procedimiento puede fallar, bloquear la consola o provocar reinicios inesperados.

Después de la publicación del exploit, una cuenta denominada DLPS Team aseguró que distribuiría más de 400 juegos para PS5 antes del 18 de noviembre. El mensaje no presentó un catálogo verificable, archivos de muestra ni evidencias que permitan determinar si se refiere a títulos inéditos, copias de juegos ya comercializados o contenido preparado para funcionar en consolas modificadas, por lo que la cifra debe tratarse como una afirmación del grupo y no como una filtración comprobada.
El alcance técnico también tiene límites. Relapse no compromete automáticamente todas las consolas conectadas ni permite intervenirlas a distancia: debe ejecutarse de manera deliberada sobre un dispositivo compatible. Además, el firmware 14.00 queda fuera del rango documentado y algunos juegos recientes ya lo exigen para descargar sus actualizaciones, lo que reduce la utilidad del procedimiento en equipos que quieran conservar acceso a nuevos lanzamientos.

Aunque estas herramientas también pueden emplearse para ejecutar aplicaciones caseras, modificaciones y proyectos de investigación, eliminan controles incorporados por el fabricante y abren la posibilidad de instalar copias no autorizadas. Los responsables de Relapse afirman que su trabajo tiene fines educativos y advierten sobre riesgos como pérdida de información, inestabilidad del sistema y suspensión de cuentas.
Sony no ha emitido una respuesta pública sobre Relapse ni confirmado una filtración al momento de publicarse la información. Hasta que aparezcan pruebas adicionales, el hecho verificable es la existencia de un método para modificar consolas con determinadas versiones del sistema. Por lo tanto, hablar de 400 juegos comprometidos transforma una amenaza sin demostrar en una conclusión que la evidencia disponible todavía no permite sostener.