Probar un videojuego y conversar con quienes lo desarrollan permite conocer decisiones que suelen quedar fuera de la experiencia de jugar. Esa cercanía será parte de la cuarta Quilmes Game Fest, organizada por la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ): un encuentro que combinará producciones universitarias, actividades participativas y conversaciones sobre creación. Su propuesta interesa por reunir en un mismo espacio a personas que se relacionan con los juegos desde lugares distintos, como jugadores, estudiantes y desarrolladores.
El festival se realizará el sábado 10 de octubre de 2026, de 14 a 19, en La Bernalesa, ubicada en Martín Rodríguez 199, Quilmes, Argentina. La entrada será libre y gratuita. La universidad confirmó que la jornada fue reprogramada para esa fecha y que ofrecerá videojuegos, experiencias interactivas y juegos de mesa abiertos a la comunidad. El traslado al predio permitirá desarrollar esta edición fuera del campus habitual, manteniendo su vínculo con la producción universitaria.

La relación entre la creación local y otras comunidades tendrá una expresión concreta con la presentación de NODO, anunciado como un espacio de encuentro y articulación entre colectivos de desarrollo de videojuegos de Latinoamérica. También participará Juan Linietsky, uno de los creadores de Godot. Ambas propuestas acercarán al público dos dimensiones del trabajo detrás de un juego: las herramientas con las que se construye y las comunidades que comparten conocimientos y experiencias para desarrollarlo.
La programación reunirá, además, torneos de deportes electrónicos, juegos de rol y producciones realizadas en la universidad. Esa convivencia amplía las maneras de participar: competir será una posibilidad entre otras, junto con descubrir proyectos y explorar distintas formas de juego. La convocatoria institucional para desarrolladores y creadores responde al mismo propósito, al ofrecer un espacio para presentar sus trabajos ante el público. No se trata únicamente de observar una programación, sino de poner en contacto obras, autores y participantes.
Julieta Lombardelli, docente de la UNQ y una de las organizadoras, explica que el festival nació para acercar a aficionados y desarrolladores. Como ejemplo de esa articulación, menciona el encuentro entre personas que trabajan con impresión 3D y quienes necesitan piezas para sus juegos. El vínculo resulta pertinente porque muestra que la cultura lúdica también involucra materiales, oficios y colaboraciones que trascienden la pantalla. El festival ofrecerá la ocasión para esos contactos, aunque sus resultados dependerán de los intercambios que efectivamente se produzcan.

Otra parte de la propuesta abordará quiénes protagonizan las historias que se convierten en juegos. Participarán el equipo de Mujeres de la Independencia Game Jam e integrantes de Women in Games Argentina. La iniciativa de creación, desarrollada previamente entre junio y julio, convocó videojuegos, juegos de mesa, ficción interactiva y otras experiencias centradas en el papel de las mujeres en los procesos de independencia. Su presencia en el festival permitirá acercar al público un enfoque que relaciona creación lúdica y revisión de las narraciones históricas.
Ese caso permite concretar la dimensión educativa del encuentro sin atribuirle efectos que aún no se han demostrado. Un juego puede proponer preguntas sobre una historia, elegir protagonistas y convertir una interpretación en reglas o acciones para el participante. Conocer esos procesos ayuda a mirar la producción más allá de su apariencia o de su dificultad: también como una forma de seleccionar y comunicar ideas. La perspectiva histórica anunciada ofrece una entrada específica a esa conversación.
La propuesta de Quilmes Game Fest merece atención por hacer accesible el trabajo creativo que sostiene los juegos y por situarlo junto a la experiencia de quienes los disfrutan. Una universidad puede aportar a esa relación mediante proyectos que se prueban, conocimientos que se comparten y espacios donde se encuentran colaboradores. En esta edición, la combinación de producción local, articulación latinoamericana y diversidad de relatos da contenido concreto a ese papel: acercar la creación de videojuegos a la comunidad que puede conocerla, discutirla y participar en ella.