Un meta-análisis internacional que revisó 93 investigaciones de distintos países y analizó datos de 149.601 personas entre 18 y 35 años encontró que el trastorno de juego por internet afecta al 6,1 % de los adultos jóvenes a nivel global. El estudio, liderado por equipos de España e Italia, señala que el riesgo aumenta entre quienes juegan de forma habitual y puede tener efectos sobre el bienestar emocional, social y académico.
Según los investigadores, el problema no se define por la cantidad de horas jugadas, sino por la pérdida de control sobre el tiempo dedicado al juego, la prioridad que adquiere frente a otras responsabilidades y la continuidad de la conducta pese a consecuencias negativas. Entre las principales señales de alerta se encuentran la preocupación constante por los videojuegos, la dificultad para reducir el tiempo de juego, el abandono de actividades importantes y la persistencia del comportamiento a pesar de problemas familiares, laborales o educativos.
El análisis encontró que cerca del 8 % de los jugadores habituales presenta síntomas compatibles con este trastorno, mientras que la cifra desciende a alrededor del 5 % cuando se incluyen personas que juegan de manera ocasional o no juegan. Los investigadores también destacan que los adultos jóvenes son especialmente vulnerables debido a factores como el estrés asociado a estudios, empleo, independencia económica y construcción de proyectos de vida.
El estudio señala además que mecánicas como las recompensas aleatorias y algunos sistemas de monetización pueden estimular los circuitos cerebrales de recompensa de forma similar a los juegos de azar. Como respuesta, nuevas investigaciones exploran herramientas basadas en inteligencia artificial capaces de detectar patrones de riesgo y sugerir pausas o límites antes de que el comportamiento se convierta en un problema clínico.