
Antes de competir en una pista, Lucas Tomasi ya había pasado muchas horas conduciendo vehículos virtuales. El argentino de 19 años, con síndrome de Down, encontró en los videojuegos de carreras una experiencia que, según su padre Mauricio, contribuyó a que entendiera qué hacer cuando se subió por primera vez a un kart, pese a que nunca había conducido un vehículo real y tenía dificultades incluso para mantener el equilibrio en una bicicleta.
La relación de Lucas con el automovilismo venía de familia. Mauricio Tomasi es periodista deportivo y relator de carreras, por lo que su hijo creció entre talleres, circuitos y vehículos de competición. Su primera experiencia sobre un kart llegó el 19 de abril de 2025 en Tandil y sorprendió a quienes lo acompañaban por la rapidez con la que comenzó a desenvolverse; posteriormente entrenó en distintos circuitos y participó en competencias mientras su familia buscaba la habilitación necesaria para avanzar formalmente en el deporte.
Ese proceso terminó trascendiendo su historia personal. Tomasi se convirtió en el primer piloto con síndrome de Down en recibir una habilitación de estas características para competir oficialmente en karting, después de atravesar evaluaciones médicas y un procedimiento para el que las autoridades argentinas no tenían antecedentes equivalentes. Su caso fue analizado por organismos del automovilismo argentino y requirió consultas relacionadas con la Federación Internacional del Automóvil (FIA).
Los videojuegos ocupan un lugar particular dentro de ese recorrido. Mauricio explicó a CNN que Lucas tenía experiencia con juegos de carreras y sabía cómo llevar los vehículos virtuales, algo que la familia relaciona con su capacidad inicial para interpretar la trayectoria y desenvolverse sobre la pista. No demuestra que jugar videojuegos, por sí solo, prepare a una persona para conducir un kart, pero sí ofrece un caso concreto sobre cómo ciertas experiencias virtuales pueden formar parte de procesos posteriores de aprendizaje y adaptación.
La evolución continuó sobre circuitos reales. En abril de 2026 participó en una competencia de La Morena Kart, en Entre Ríos, donde completó tres días de actividad y mostró una progresión constante, mientras posteriormente continuó sumando experiencia en la categoría Escuela del Kart Plus, en Zárate.
El impacto también ha trascendido el rendimiento deportivo. Su familia ha señalado cambios en su autonomía, responsabilidad y preparación cotidiana desde que empezó a competir. La habilitación, además, establece un antecedente para que futuros pilotos con discapacidad intelectual puedan ser evaluados a partir de sus capacidades y del cumplimiento de los requisitos deportivos y médicos, en lugar de encontrarse ante una ausencia total de precedentes.
La historia de Tomasi conecta así dos espacios que habitualmente se observan por separado. Los videojuegos fueron una de las experiencias que acompañaron su familiaridad con la conducción, mientras el karting convirtió esa afinidad en un desafío deportivo real. El resultado más importante no está únicamente en sus tiempos sobre la pista, sino en haber abierto un camino que hasta ahora no existía dentro del automovilismo.