Las aficiones que acompañaron la infancia de distintas generaciones serán el punto de partida del Cali Pop Festival 2026. Su programación reunirá medios y expresiones que normalmente circulan por espacios separados, desde las radionovelas de quienes crecieron escuchando historias hasta los videojuegos, el anime y el cosplay que hoy articulan nuevas comunidades.
El componente interactivo permitirá reencontrarse con videojuegos clásicos y máquinas de arcade, probar simuladores de vuelo y participar en espacios de juegos de mesa. Estas actividades no estarán planteadas únicamente como entretenimiento individual, sino como experiencias presenciales donde familias, jugadores y colectivos puedan compartir conocimientos y descubrir intereses comunes.

La oferta se extenderá hacia el coleccionismo, el arte, el doblaje, la gastronomía y cinco concursos de cosplay con categorías para jóvenes, adultos, familias y mascotas. La programación también incluirá demostraciones, presentaciones musicales, encuentros de comunidades y espacios para emprendimientos construidos alrededor de la cultura popular.
Entre los invitados estarán Gerardo Reyero, actor de doblaje reconocido por interpretar personajes como Freezer y Darien Chiba, y el divulgador científico Faber Burgos, quien recibirá un reconocimiento por su trabajo para acercar la ciencia a nuevas generaciones. Las actividades centrales se distribuirán entre el Auditorio Lumen, la Plazoleta Picnic y otros espacios habilitados dentro de la sede.

El encuentro se realizará en el Auditorio Lumen, ubicado en la Calle 5 con Carrera 94, antigua Tienda de Pedro. Las entradas estarán disponibles en Más Boletería y en la taquilla del evento; además, la organización permitirá el ingreso de mascotas y contará con una jornada de donación de sangre junto al Hospital Universitario del Valle.
Cali Pop Festival adquiere valor cuando las aficiones dejan de verse como consumos aislados y se convierten en motivos para encontrarse, crear y participar. Los videojuegos ocupan un lugar dentro de ese tejido, no como el único centro de la programación, sino como uno de los lenguajes capaces de conectar recuerdos, generaciones y comunidades en un mismo espacio.